Lo que pasa cuando ya te fuiste

Hace poco más de un mes que deje México para embarcarme en una aventura como ninguna otra, algo que siempre soñé hacer pero nunca creí el que momento llegara tan pronto y menos que el tiempo avanzara tan rápido; Hoy les escribo esto desde la sala de mi departamento en Dublin, Irlanda, la búsqueda de alojamiento fue una pesadilla, mi amiga y yo, sufrimos, casi lloramos, entramos en crisis, caminamos distancias enormes y un día por casualidad encontramos este lugar, perfecto para nosotras, pareciera que lo hicieron de tal manera que supieran que íbamos a llegar. No ha sido nada fácil pero tampoco ha sido lo peor del mundo, lo que pasa cuando te vas es maravilloso, es grande, es doloroso, es cansado pero es reconfortante.

Lo que pasa cuando te vas es que creces, aprendes que estas solo y que tienes que ver por tus propios medios, pasa que aprendes cuales son tus limites, aprendes que puedes caminar por horas en una ciudad donde cada esquina parece mejor que la anterior, pasa que disfrutas la vista, quieres conocer más, quieres salir, quieres viajar, lo que pasa cuando te vas es que encuentras gente en el camino en situaciones similares a la tuya, no lo puedes creer, pero así es, hay mucha gente que está viendo lo mismo que tu y tienen la oportunidad de apoyarse unos a otros, pasa que la mayoría del tiempo tienes que hablar en un idioma que no es el tuyo pero que te hace mejorar cada día, pasa que escuchas como piensan las personas en otras partes del mundo, sus costumbres, escuchas nombres que no sabías que existían y que no puedes pronunciar pero un día será lo más común cuando los repitas.

Lo que pasa cuando te vas es que aprendes a sorprenderte otra vez por detalles, aprendes a hacer nuevos amigos, aprendes que hay gente tan igual y a la vez tan diferente a ti, aprendes a soltar, aprendes que ahora tu vida es esta y que puedes ser quien tu quieras, aprendes a mejorar cada día, tu hambre por salir adelante crece, intentas hacer algo nuevo todos los días pero no temes que tu vida se vuelva rutinaria, pasa que un día sin darte cuenta estás un Lunes en un pub riendo con amigos de nacionalidades diferentes mientras beben cerveza, aprendes que el atardecer e incluso la luna se ven distintas en todas partes.

Cuando quieres irte, el miedo te invade, la incertidumbre no te deja dormir, tal vez sientas que no vas a poder, pasan miles de ideas en tu cabeza sobre todo de lo que puede salir mal, cuando quieres irte lo más fácil es decir que lo va a hacer, una vez que ya te fuiste probablemente todos esos sentimientos se intensifiquen pero al menos sabrás que lo lograste, que ya te fuiste y que si puedes hacer eso, puedes hacer todo lo que te propongas.

 

 

Del miedo que da irse

Y es que no se lo he dicho a nadie pero estoy aterrada y como no estarlo si la vida esta a punto de cambiarme.

Varias veces me he preguntado ¿Por qué me hago esto? ¿Tengo la necesidad de irme? De dejar la comodidad de mi día a día para explorar, aunque nerviosa y muerta de miedo, mi respuesta siempre es la misma, ¡SI!, necesito irme lejos, necesito ir ahí a donde voy, porque cuando la vida se vuelve cómoda es momento de moverse, de tener hambre de más, de aprender más, de vivir más. No estoy diciendo que la comodidad sea mala, pero creo que como todo en esta vida, en exceso hace daño y cuando hay exceso de comodidad hay conformismo, y yo me niego a creer que todo lo que soy es lo que puedo llegar a ser.

Da miedo, claro que lo da, emprender hacia lo desconocido en busca de eso que te falta sin saber exactamente que buscar o en donde encontrarlo, no es fácil, pero estoy segura de que la recompensa vale la pena, pero también vale el esfuerzo, vale las caminatas, vale perderse y volver a encontrarse, vale la risa, vale los aprendizajes y todo lo bueno que venga con esa experiencia.

Claro que da miedo estar solo, pero te darás cuenta que no lo estás, en el camino estoy segura de ir encontrando amigos, familia y si no, a mi misma, yo que jamás me permitiré sentirme sola.

Claro que da miedo y nervios, pero aquellos que vivimos con ese fuego interno que quema nuestras ansias por  salir y ver el mundo sabemos que también da  emoción, da esperanza, da anhelo, que da felicidad, que da vida y que mejor recompensa que poder sentirlo todo.

Porque creo firmemente que irse es moverse y que moverse es avanzar, avanzar es conseguir y conseguir es crecer y no hay nada como crecer descubriendo esos lugares en los que jamás creíste estar, esos lugares que no tenías ni idea que existían y ahora se han vuelto parte de ti.

Esto lo escribo para mi, para reafirmarme que estoy haciendo lo correcto y que ante todas las adversidades lo bueno siempre prevalecerá, que de todas las experiencias se aprende algo y que lo importante es eso, aprender.
Esto lo escribo para ti, que como yo mueres de miedo, quiero decirte que está bien, sientes miedo porque hay un cambio y los cambios siempre son buenos; dicen que el miedo nos engaña para vivir vidas aburridas, yo espero con todo mi ser que tus ganas de explorar, de aprender y de encontrarte sean infinitamente más grandes que tus miedos.